MI BIOGRAFIA

miércoles, 26 de noviembre de 2008

SANANDO EL ALMA

En la Mitología Griega Kirón era un centauro, un dios inmortal que vivía en la Tierra, siendo el maestro de muchos héroes griegos. Una vez fue herido accidentalmente por una flecha de Hércules. La herida era muy dolorosa y no podía curársela, a pesar de que Kirón era un gran sanador.

El detalle era que Kirón no podía morir a causa de su herida porque era un dios, era un inmortal; pero tampoco podía curarse. Kirón sufría mucho porque nadie podía sanarle la herida y como además no podía morir, no tenía ni siquiera la esperanza de que algún día cesase su dolor con el descanso de la muerte.

Estaba condenado a un dolor eterno. Él podía haberse amargado haciendo más penoso su dolor; también pudo haberse entretenido con inútiles lamentaciones o dirigir su dolor y su rabia a los demás; pero no hizo eso, sino que su dolor le hizo más sabio aún, le hizo comprender mucho más sobre la naturaleza del dolor humano y eso le convirtió en el más grande de los SANADORES de la mitología.

Los Sufridores

El hermoso mito nos habla de la naturaleza del dolor humano. Primero se recibe una herida. Por lo general nadie es culpable de esa herida, es algo inevitable si no se tiene conciencia de lo que se hace; la herida te la puede hacer alguien que te ama como tus padres o un gran amigo, como por ejemplo Hércules, que era el mejor amigo y admirador de Kirón y es él quien le hiere accidentalmente, pero la herida se produce, y eso trae dolor. Cuando recibimos una herida estamos en la fase de SUFRIDORES. Después el dolor crece, se hace inaguantable y para olvidarlo, la tendencia inconsciente es herir a los demás. Así, el dolor que provocamos a los demás nos hace olvidar momentáneamente nuestro dolor.

Los Heridores

Esto, aparte de ser inútil no nos deja nada positivo y ni siquiera cura, además extiende el dolor por todo el mundo; pero de alguna manera es un proceso lógico en la evolución de la conciencia. Cuando no podemos soportar más el dolor, pasamos de ser sufridores a ser HERIDORES. Una vez superada esta etapa y somos conscientes de lo inútil que es lamentarse y recrearse en el sufrimiento (actitud de victima = “pobresito yo”) buscamos una forma más creativa de superarlo asumiendo nuestro dolor como un gran aprendizaje de vida. Para hacer frente a los sentimientos que nos produce el hecho de estar heridos, tendemos a buscar una comprensión intelectual o espiritual de la vida, de nuestro propio dolor y por extensión del dolor humano en general. Éste es justamente el gran aprendizaje con Kirón.

Los Sanadores

La verdad es que sólo una visión más amplia de la vida puede ayudarnos a hacer frente a la herida. Entonces tenemos una visión más profunda de nuestro propio dolor y también del dolor humano; entonces no sólo podemos ayudarnos y superar el dolor sino que también podemos apoyar ese mismo proceso de sanación, para que las personas superen su propio dolor; gracias a nuestra comprensión del mismo. Quizá aquí radica la explicación del fracaso de muchas personas cuando intentan seguir un camino místico, espiritual o en un lenguaje moderno, de la New Age (Nueva Era). Parece que no basta con querer ser simplemente “bueno” o seguir un método o a un maestro, sino que antes de ser trascendente debemos ser conscientes de las heridas que albergamos en nuestro interior; sólo siendo conscientes de ellas podremos sanarlas y entonces entrar sin peligros en esa dimensión espiritual.

En este punto debo mencionar una de las leyes básicas de la psicoterapia: Cuando a un paciente se le hace consciente de un problema, de sus orígenes y del por qué, ya está realizada la principal labor de sanación. El resto es mucho más sencillo. Ese es justamente el mensaje de Kirón: si uno se hace consciente de sus heridas, de sus rencores y de sus defectos, comienza el proceso para superarlos.

lunes, 17 de noviembre de 2008

NACIDOS PARA SER LIBRES

Podemos asociar la libertad al hecho de tenerla o estar privado de ella, a estar o no entre rejas. Realmente existen muchas cárceles que fabricamos nosotros mismos y que son peores que estar en prisión.

Una de las peores cárceles es el miedo en sus distintas formas: miedo a hacer el ridículo, a engordar, a no estar a la moda, a perder el prestigio, a llegar a viejo, a quedarse calvo, a la soledad, al rechazo, al «qué dirán», a no poder guardar las apariencias y muchos otros.

Si quieres tener libertad, ésta te costará la máscara que llevas puesta, la máscara que te hace sentir tan cómodo y tanto cuesta desechar, no porque se te adapte muy bien sino porque la has llevado durante mucho tiempo. La libertad es la total ausencia de preocupación por ti mismo, una falta de preocupación que se logra cuando la mayor parte de la energía apresada dentro de nosotros es puesta en libertad.

Esta energía sólo se libera cuando ponemos límites al elevado concepto que tenemos de nosotros mismos, de nuestra importancia, una importancia que sentimos que no debe ser violada ni objeto de burlas; el precio de la libertad es muy alto. La libertad sólo puede alcanzarse cuando se sueña sin esperanza, cuando se está dispuesto a perderlo todo, incluso los sueños. El soñar sin esperanzas, el luchar sin ninguna meta en mente, es para algunos la única manera de mantenernos a la altura de la libertad..

Cuando no se tiene nada que perder, se es libre por completo, y cuando no preocupa la propia importancia, se tiene libertad. Se tiene un propósito, se vive en júbilo, y uno espera que el mundo sea un lugar divino donde amar a los otros. En realidad está creando de nuevo su mundo con su recién hallada libertad y a uno ya no le obsesiona obtener el crédito de nadie.

Un momento donde...

nuestra mirada se escapa para ver el paisaje, a sentir el infinito del cielo que se confunde con el horizonte, fusionando la tierra con el cielo, es un momento donde sentimos la eternidad y somos parte de ella. Nuestra mirada nos lleva a perdernos, a ser absorbidos por lo ilimitado, a entrar en un lugar sin tiempo, sin preocupaciones. Es un lugar donde el éxtasis de simplemente ser nos inunda. Es en este momento que cada persona, aunque sea por un instante, se siente libre. Aquí no existe el temor, la crítica, la culpa o la inseguridad; hemos entrado en un lugar llamado «esencia verdadera», es nuestra esencia divina. Encontrar este tesoro perdido que somos nosotros no es fácil, requiere que deseemos ser verdaderamente libres. Esta libertad vale más que cualquier cosa. Es algo invaluable, es lo que realmente determina nuestro éxito porque nos trae la claridad de quien somos y hacia donde nos debemos dirigir en nuestras acciones y deseos. Sin embargo requiere de disciplina para buscar y dedicar el tiempo diario para encontrar. Requiere percibir si hay obstáculos en el camino que impiden este logro y que busquemos las herramientas para desenterrar ese esencia verdadera de nuestro ser.

En este tiempo de tantos cambios donde las personas corren de un lado a otro queriendo hacer tanto, en un tiempo donde el materialismo en muchos tomar el lugar de Dios en sus corazones, motivándolos a estar inconformes, a juzgar y compararse a otros; es necesario detenernos a meditar sobre qué es lo que más valoramos y que realmente produce felicidad. Para esto es necesario apartarnos del bullicio diario, tomar el tiempo para meditar en silencio, ponernos en contacto con la naturaleza, con Dios y con nuestra esencia interna. Esto solo se logra apartándonos, despejando nuestra mente y proponiéndonos hacerlo diariamente.

La potencia interna solo se alcanza dedicando tiempo a este ejercicio de silencio espiritual. Es en estos momentos que logramos creer y percibir que nada es imposible, que lo que necesitamos es dirigir nuestra atención y esfuerzo correctamente para atraerlo. A veces no se puede lograr este estado de silencio porque hay demasiadas cosas obstaculizando la manifestación de nuestra esencia verdadera. Los complejos, las heridas emocionales, la falta de perdón, son todos factores que impiden lograrlo.

Cuando buscamos el resultado es que encontramos. Al llamar, se nos responde. Y al tocar se nos abre la puerta el entendimiento de quienes somos. El resultado y la importancia de este descubrimiento es que logramos entender el propósito por el cual nacimos, el gran potencial que tenemos para crear las cosas y para desatar el caudal de fe para creer que las cosas son posibles. Sentimos también la certeza de que valemos. Es en este momento que recibimos paz y nos sentimos felices. En nosotros se desarrolla un amor incondicional, nos enamoramos de Dios, de nosotros mismos, de la vida y de cada persona que al igual que nosotros cree y ama.

Dentro de cada persona late un «ser» como ningún otro, especial y maravilloso. Este «ser» aguarda su manifestación, anhela ser descubierto par poder salir a la luz y ser visto.Depende de ti anhelarlo, amarlo y estar dispuesto a buscarlo incansablemente hasta que día a día tome su lugar dentro de ti, disipando las dudas, los temores, las inseguridades, los complejos y las malas costumbres con la certeza de quien es y de su inmenso valor.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

LAS OBSESIONES Y EL AMOR

La palabra obsesión proviene del vocablo latino obsessio-onis, que significa "asedio". Y, realmente las personas con este problema se sienten "asediadas" por sus pensamientos, imágenes o impulsos.

Amar a alguien es una emoción humana capaz de ayudar a reconciliarse con la vida, producir un cambio en la percepción y poder ver todo más bello.

Pero también, el que cree amar, puede volverse posesivo y cruel hasta el punto de poner en peligro la relación propia o de la otra persona a la cual cree amar.

El falso amor se puede transformar en obsesión sobre todo en personalidades depresivas que tienden a relacionarse en forma impulsiva. Esta impulsividad se caracteriza por la necesidad (ansiedad) de estar presente en todo lo que hace la persona objeto de ese “amor”. Necesitan sentirse dueños del otro, como parte de sí mismos, para poder controlarlo y manipularlo y cualquier actitud de independencia es interpretada como falta de amor.

Esto puede ocurrir tanto en una relación de pareja ya establecida por la persona obsesiva (noviazgo, matrimonio, etc.), como en la mente de esta cuando idealiza a otra con quien no convive ni es pareja de ella. En este último caso, la persona obsesiva ni siquiera le pregunta a la persona que idealiza si está de acuerdo con empezar una relación y como sabe que no tiene opción, comienza a entrometerse en todo lo que esta hace, asediándolo constantemente de diversas formas que pueden ir desde lo sutil hasta lo violento.

Pero... ¿cómo saber cuando estamos obsesionados con nuestra pareja o con alguien en particular?

Si bien el amor no tiene límites, hay cosas que deben respetarse, entre ellas la individualidad, el respeto y la toma de decisiones de la pareja.

Primero se comienza por la dependencia. Si pierdes totalmente tu independencia estás mal… ¿Porqué? porque nuestro mundo comienza a girar alrededor de nuestra pareja o de aquella persona motivo de la obsesión... dejamos de hacer cosas que nos gustan, que nos mantienen vivos en sociedad, dejamos de frecuentar amigos porque a nuestra pareja 'no les cae bien' o porque queremos dedicarle todo nuestro tiempo..., queremos complacer o agradar en todo a esa persona, factores como estos hacen que nuestra pareja comience a sentirse agobiada por nosotros, y de cierta manera con estas actitudes, que para nosotros puede ser amor incondicional, nos hace que le quitemos el aire para que respire. La dependencia del otro tiene mucho que ver con la obsesión.

Cuando comienzas a pensar que como tu pareja o esa persona no hay otro(a) en el mundo, es cuando te pierdes. Hay muchas personas allá afuera que pueden ser hasta mejores... nunca iguales, pero si mejores. Tienes que tomar el riesgo y quitarte la venda que tú mismo(a) te has puesto en los ojos para que veas que, incluso a tu lado o cerca de ti, puede que haya una persona que está dispuesta a todo por estar contigo - pero tú estás en tan extasiado(a) con tu pareja o con la persona que idealizas, que no ves ni valoras lo que tienes.

La sexualidad es uno de los mayores motivos de obsesión que existe en el mundo -a mi manera de ver las cosas-, si bien la sexualidad es importante en una relación de pareja, no es fundamental para que funcione... y la mayoría de la gente en este planeta fija su vida de pareja en el sexo. No hagas lo mismo a menos que quieras dañarte y sufrir.

La obsesión en el amor se caracteriza por el intento de control de la relación y de la pareja o persona idealizada, que representa un objeto más de propiedad del sujeto.

La obsesión en el amor no es amor, consiste más bien en tener a alguien seguro para usarlo. No hay nada peor en el amor que convertirlo en una cárcel por el miedo a perderlo.

La angustia que provoca el miedo a la pérdida es la falta de fe, porque para amar a alguien de verdad hay que tener fe en si mismo, y para tener fe hay que tener coraje, ser capaz de correr riesgos, estar dispuesto a soportar el dolor y la desilusión como parte de la vida y a comprometernos sin garantías.

El que se obsesiona considera a la seguridad como elementos esenciales en la vida, donde las posesiones, así sean emocionales, son su prioridad, sin darse cuenta que también él es un prisionero.

La fe en la vida y en los otros se adquiere cuando uno mismo es digno de fe. Respetarte a ti mismo implica respetar las decisiones de los demás. Nadie te pertenece. Si alguien no quiere estar contigo así sea tu pareja, el respetar esa decisión, hace que comiences a amarte a ti mismo.

martes, 11 de noviembre de 2008

LA SINASTRIA


La sinastría es la comparación de una carta astral con otra. Es una técnica que muy a menudo solicitan las parejas que desean conocer sus compatibilidades. Esto suele ocurrir al comienzo de una relación, simplemente por curiosidad, o posteriormente si se presentan problemas. Sin embargo, también puede ser una herramienta de gran valor para las familias en las que hay conflictos entre los diferentes miembros. Además, puede ofrecer datos sobre una posible sociedad o empresa en comun con otra u otras personas.

En un estudio publicado por el Astrológical Journal, mil parejas casadas contestaron un cuestionario para determinar lo felices que eran. Para el análisis se escogieron las diez parejas con la puntuación más alta, y las diez con el promedio mas bajo. Se entregaron a diez astrólogos las cartas astrales de los escogidos y se les pidió que determinaran cuales eran las parejas felices y cuales las conflictivas. Se encomendó la misma tarea a un grupo de diez psicólogos, a los que se entregaron los resultados de los tests de personalidad hechos a las mismas veinte parejas. Los resultados de los astrólogos fueron mucho mas exactos. Aunque es conveniente añadir que la astrología de hoy necesita de las herramientas psicológicas para poder orientar oportunamente.

Cuando se le pide a un astrólogo que compare dos cartas astrales, evalua en primer lugar la capacidad de relación de las dos personas, segun muestran sus cartas astrales. La falta de agua en el tema natal, el elemento que influye en los sentimientos, o los aspectos difíciles entre Urano y los planetas orientados a las relaciones, como la Luna o Venus, pueden señalar una tendencia a distanciarse de los sentimientos. Despues el astrólogo valorara el equilibrio de elementos en las cartas astrales de ambos. Como normalmente se sabe, los signos del mismo elemento se llevan bien, pero dos personas con mucho énfasis en el mismo elemento pueden tener dificultades. Por ejemplo, dos personas con temperamento basado en los signos de tierra pueden quedarse inmovilizadas porque cada una esta esperando que la otra haga un movimiento. Sin embargo si ambas tienen una fuerte influencia del elemento aire, pueden comunicarse muy bien en un nivel intelectual, pero las dimensiones físicas y emocionales de la relación pueden resultar poco gratificantes. Las parejas que tienen fuerte influencia del signo agua, no podran vivir la una sin la otra, pero esa dependencia los lleva a no evolucionar sino a estancarse. Mientras que una pareja basada en el elemento fuego tendera a ser muy independientes el uno del otro, pudiendo a veces involucrarse tanto en sus trabajos que dejan a un lado la relación.

¿Cómo saber que elemento predomina el dia de nuestro nacimiento?. La carta astral responde a esta pregunta y puede dar herramientas efectivas para aprender a vivir en pareja, tomando en cuenta que los astrólogos no deciden por usted, sino que orientan a que se tomen decisiones que pueden ser acertadas en la vida de una persona.

Aunque algunas personas intentan orgullosamente menospreciar a la astrología como un conocimiento no científico las estadísticas astrológicas son muy satisfactorias.

domingo, 9 de noviembre de 2008

EXAMINANDO NUESTRAS ACTITUDES

Tu eres quien eres y te encuentras donde estás -tanto física como mentalmente-- como resultado de los pensamientos que hay en tu mente. La buena noticia es que si no estás satisfecho contigo mismo, ni a gusto con tu salud, física y mental, puedes cambiar esa situación, modificando la calidad de la información con que alimentas tu mente y los pensamientos y emociones que albergas en ella.

Puedes empezar a desarrollar una actitud mental positiva protegiéndote de los mensajes negativos que llegan a tu mente a través de los sentidos. El secreto del éxito puede resumirse en estas simples palabras:” Te convertirás en aquello en lo que piensas constantemente, positivo o negativo”.

Los pensamientos que albergas en tu mente influyen en tus decisiones a largo plazo y en tus determinaciones diarias, ya que toda acción está precedida por un pensamiento. ¡Es así de simple!


Todo lo que llega a la mente a través de los sentidos, ya sea de manera consciente o inconsciente, queda grabado en ella para siempre. Esto significa que si la alimentas con la información correcta, puedes esperar grandes resultados. De ahí la importancia de controlar la información que llega a tu mente a través de lo que lees, lo que oyes en la radio o lo que ves en la televisión.

¿Por qué una gran mayoría de personas no presta mucha atención al tipo de información que graba en su mente subconsciente? Tal vez aún no han logrado comprender el poder que pueden ejercer nuestros pensamientos sobre nuestras acciones. Se ha calculado que un pensamiento equivale a no más que a una décima de voltio de electricidad. Sin embargo, ésta ejerce una gran influencia en nuestras emociones y, especialmente en nuestra salud.

El doctor Deepak Chopra afirma que pensar es practicar química cerebral. El producto de estas reacciones químicas es precisamente la secreción de hormonas desde glándulas como el hipotálamo y la pituitaria. Éstas se encargan de transmitir mensajes a otras partes del cuerpo.


Por ejemplo, los pensamientos hostiles y de enojo aceleran los latidos del corazón, suben la presión arterial y sonrojan la cara, entre otras reacciones. Los sentimientos de ira, enemistad, resentimiento y tristeza debilitan el sistema inmunológico del cuerpo.

Los pensamientos positivos como el entusiasmo, el amor, la amistad, la paz, la tranquilidad y muchos otros, producen un flujo de neurotransmisores y hormonas en el sistema nervioso central, que estimula, provee energía al cuerpo, y crea las circunstancias propicias para el mantenimiento o restauración de una buena salud. Cada uno de nosotros es, hasta cierto punto, responsable por el nivel de salud del cual gozamos.

Tenemos la gran opción de cambiar nuestra actitud y, por ende, modificar el efecto negativo que ésta pueda estar ejerciendo sobre nuestra salud física.


En un estudio realizado con treinta pacientes que sufrían de cáncer del colon o de tumores malignos, se les pidió que tomaran un curso de ocho semanas sobre relajación y cambio de actitud. La terapia consistía en visualizar enormes células anticancerosas navegando
a través del sistema sanguíneo y devorando las células enfermas o el tumor existente. El propósito era cambiar la actitud derrotista y las creencias negativas que muchos de ellos tenían. Los resultados fueron sorprendentes. Los pacientes que tomaron el curso mostraron un incremento en el número de las células que normalmente protegen el cuerpo contra el crecimiento de tumores malignos.


Así pues, te sugerimos que: Examines cuidadosamente la clase de información con la cual alimentas tu mente. Controles los pensamientos que ocupan tu cerebro, ya que estos afectan tu salud física y mental, si no son pensamientos renovadores y positivos. Recuerda que el desarrollo de una gran actitud es esencial para alcanzar el éxito.

jueves, 6 de noviembre de 2008

¿QUIÉN ES NUESTRO MAESTRO?


Cuántas veces hemos tenido la sensación de estar solos en nuestro camino, en nuestro viaje, y cuantas veces hemos echado de menos al maestro para preguntarle tantas cosas... o simplemente para llorar, porque estábamos cansados y nos sentíamos perdidos.

Cuántas veces nos dijeron, cuántas leímos que no estamos preparados, que cuando el discípulo está listo aparece el maestro. Acaso nos preguntamos ¿los maestros ya no andan entre nosotros? ¿Se acabaron y tenemos que caminar solos sin ayuda, sin guía? La buena noticia es que siguen aquí con nosotros; y a lo mejor pensamos: ¡ claro !... sí está Swami no sé qué, Gurú no sé cuanto, la encarnación viviente de Dios, Sai del más allá.

No, yo no hablo de estos guías, no hablo de maestros con túnicas y turbantes, ni maestros en Rolls Roys y en palacios, yo hablo del MAESTRO, del Maestro que tiene la misión de guiar a un discípulo, de ése hablo, del Maestro Interior que se encarnó físicamente, del Maestro que no tiene escuela, ni multitud de adeptos y que tampoco le hace falta tenerlos.

Pues sí, los maestros aún están con nosotros y... ¿cómo son?. Pues gente normal de carne y hueso, gente con la que te puedes cruzar por la calle y no verla pero que allí están siempre. Pueden parecerse a un actor o al panadero de la esquina, pero sus ojos lo dicen todo, personas que escriben libros o que simplemente te enseñan, que huyen de las alabanzas de las masas y de las grandes convenciones.

Maestros que jamás te pedirán obediencia, a los que nunca les llamarás Maestros (porque no te das cuenta que lo son), Maestros llenos de amor y de paciencia infinita, que hacen el camino contigo aunque él esté más allá de las estrellas, que cuando eres ciego y sordo y no te enteras de nada, sólo callan. Cuando cometes un error no dicen: “ves ya te lo dije”, solo esperan amorosamente, y cuando triunfas en algo dicen: “disfrútalo, mas no te envanezcas”.

Maestros que te insinúan: “va siendo hora que cruces esa puerta” y tú que siempre dudas y todo lo ves difícil dices: ”No, ni lo pienses, eso me duele y tengo miedo” y él te mira con toda la comprensión del mundo y dice: Bueno como quieras ya lo harás en otra oportunidad; y tú que eres rebelde hasta la médula y que sabes que si no es ahora, nunca será, dices: “pues, ahora lo voy a hacer”; y cruzas esa puerta, no antes sin volver a mirar atrás, y ahí está él, sonriéndote y dándote confianza.

Maestro que te habla en un idioma que entiendes. Maestro que jamás te mentirá, que te hace ver la vida de otra manera, que no desespera ante tus rabietas. Maestro que un día te dice: “ya eres mayor de edad” y empieza a tratarte de otra manera y tú te sorprendes de lo serio que lo dice, y te das cuenta que todo lo que te dijo anteriormente tenía sentido. Maestro al que agarras de la mano fuertemente, porque te tiemblan las piernas y te conduce por dimensiones desconocidas. Maestro con el que seguirás discutiendo, porque te vuelve loco, y le dices: “déjame en paz”. Maestro al que le haces una y mil preguntas, una y otra vez.

Maestro que pone en tu camino a las personas adecuadas para tu iniciación, y cuando el día se acerca, te sientes la más sola de las personas porque no hay multitudes que te acompañen, y piensas: “me dejó solo, ni siquiera tengo un templo donde estar”, pero vas a esa iniciación, aún sin saber lo que te espera, lleno de temor y cuando todo pasó y vuelves a casa, tú, que además hace tiempo no lo ves, te encuentras con una carta que te dice: “bienvenido a tu mayoría de edad. ¿Cómo te sentiste solo, cuando fuiste el más acompañado? y lloras de alegría, de emoción y desconcierto, ¿cómo lo sabia él?. Ni si quiera te habías dado cuenta que todo fue preparado por él, y cuando tomas consciencia sigues leyendo y te dice: “en tu trabajo y en tu caminar toda una corte celestial te acompaña, no lo olvides”. Cuando lo vuelves a ver, se te atropellan las palabras y quieres contárselo todo, lo miras y notas un cambio en él -que no es real-, es tu cambio, pero aún no lo sabes, lo ves con otra mirada, con un respeto distinto, entonces te acuerdas que un día le dijiste “¿ por qué no estuviste antes conmigo?” Y sonriéndote te contesta: “yo siempre estuve aquí, quien no me había visto, eras tú”. Ahora al recordarlo te da risa por lo cierto de sus palabras.

Maestro que jamás te dice:”tal persona es mala”, porque él es todo bondad. Maestro al que a veces tú quieres proteger, por que ves en sus ojos todo el dolor que siente por el mundo. Maestro que te respeta tanto que si un día le dices: “no vuelvas más”; no volverás a verlo. Maestro al que debes muchas cosas, aunque él te diga que todo el mérito es tuyo. Maestro, tu amigo, al que nunca podrás agradecer todo lo que hizo por ti.

Que por amor a él sólo puedes decir: “Maestro es aquel que enseña respetando tu libertad”

Jamás preguntes ¿dónde está? o ¿quién es?. Porque no vale la pena hacerlo, es sólo un Maestro.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Y TE DEJARE IR...

“Soñamos que vivimos un amor eterno y un día nos despertamos frente a una realidad:

Ya no nos aman...¿Porqué? Amar también implica correr ese riesgo y cuando se ama en verdad se sufre y cómo nos cuesta soltar aquello que amamos...

Dejar ir, soltar...esa es la clave y no es fácil porque duele...

Seguir llorando aquello que no tengo me impide disfrutar de lo que tengo ahora”.

Aprender a enfrentarse con el tema de la pérdida es aceptar vivir el duelo, saber que aquello que era es aquello que era y que ya no es más o por lo menos ya no es lo mismo que era. De hecho nunca es lo mismo.

“Cuando yo me doy cuenta de que algo ha muerto, de que algo está terminado, ese es un buen momento para soltar. Cuando ya no sirve, cuando ya no cumple, cuando ya no es, es tiempo de soltar.

Lo que seguro no voy a hacer, si te amo de verdad, es querer retenerte. Lo que seguro no voy a hacer es tratar de engancharte, si es verdad que te amo.

¿Te amo , o amo la comodidad de que estés al lado mío? ¿estoy relacionado contigo, individuo, persona? , o ¿estoy relacionado con mi idea de que ya te encontré y no quiero salir a buscar más a nadie?.

No te atrapo, no te agarro, no te aferro, no te aprisiono. Y no te dejo ir porque no me importes, te dejo ir porque me importas."

Sí, hay miles de parejas que antes de encontrarse debieron separarse, y otras que se separaron y nunca se volvieron a encontrar y hay miles más que no se separaron nunca y vivieron estropeándose la vida para siempre. Hay toda la serie de variaciones que se te ocurran.
Basta que uno de los dos sienta que se terminó, que ya no quiere más, que no tiene emoción, que se acabó el deseo, basta que uno sostenga que agotó todos los recursos, basta eso para saber que no hay mucho qué rescatar.

Si hay deseo, ,si se quieren, si se aman, si a cada uno le importa el otro, si creen que hay algo que se pueda hacer, aunque no sepan qué, los problemas se pueden resolver, mejor dicho, se puede intentar. Pero si para alguno de los dos verdadera y definitivamente se terminó, se terminó para ambos y ya no hay nada más para hacer.

Entonces habrá que decirle al que ama: "Aunque sé lo valioso que eres o has sido para mí, ya lo nuestro no funciona”.

¿Y ahora? Quedará el vacío. El dolor del despegue. Seguramente duela, pero te puedo garantizar que no te vas a morir. Si no te aferras no te vas a morir. Si no pretendes retener no te vas a morir. Salvo, que creas que te vas a morir.

A mi me parece que la vivencia normal de una pérdida tiene que ver justamente con animarse a vivir los duelos, con permitirse padecer el dolor como parte del camino. Y digo dolor y no el sufrimiento, porque sufrir es resignarse a quedarse apegado a aquello que nos causa pena, sin comprender que todo llego a su fin.

“Quiero poder abrir la mano y soltar lo que hoy ya no está, lo que hoy ya no sirve, lo que hoy no es para mí, lo que hoy no me pertenece. No quiero retenerte, no quiero que te quedes conmigo porque yo no te dejo ir.

No quiero que hagas nada para quedarte más allá de lo que quieras. Mientras yo deje la puerta abierta voy a saber que estás acá porque te quieres quedar, porque si te quisieras ir ya te habrías ido...."