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miércoles, 12 de noviembre de 2008

LAS OBSESIONES Y EL AMOR

La palabra obsesión proviene del vocablo latino obsessio-onis, que significa "asedio". Y, realmente las personas con este problema se sienten "asediadas" por sus pensamientos, imágenes o impulsos.

Amar a alguien es una emoción humana capaz de ayudar a reconciliarse con la vida, producir un cambio en la percepción y poder ver todo más bello.

Pero también, el que cree amar, puede volverse posesivo y cruel hasta el punto de poner en peligro la relación propia o de la otra persona a la cual cree amar.

El falso amor se puede transformar en obsesión sobre todo en personalidades depresivas que tienden a relacionarse en forma impulsiva. Esta impulsividad se caracteriza por la necesidad (ansiedad) de estar presente en todo lo que hace la persona objeto de ese “amor”. Necesitan sentirse dueños del otro, como parte de sí mismos, para poder controlarlo y manipularlo y cualquier actitud de independencia es interpretada como falta de amor.

Esto puede ocurrir tanto en una relación de pareja ya establecida por la persona obsesiva (noviazgo, matrimonio, etc.), como en la mente de esta cuando idealiza a otra con quien no convive ni es pareja de ella. En este último caso, la persona obsesiva ni siquiera le pregunta a la persona que idealiza si está de acuerdo con empezar una relación y como sabe que no tiene opción, comienza a entrometerse en todo lo que esta hace, asediándolo constantemente de diversas formas que pueden ir desde lo sutil hasta lo violento.

Pero... ¿cómo saber cuando estamos obsesionados con nuestra pareja o con alguien en particular?

Si bien el amor no tiene límites, hay cosas que deben respetarse, entre ellas la individualidad, el respeto y la toma de decisiones de la pareja.

Primero se comienza por la dependencia. Si pierdes totalmente tu independencia estás mal… ¿Porqué? porque nuestro mundo comienza a girar alrededor de nuestra pareja o de aquella persona motivo de la obsesión... dejamos de hacer cosas que nos gustan, que nos mantienen vivos en sociedad, dejamos de frecuentar amigos porque a nuestra pareja 'no les cae bien' o porque queremos dedicarle todo nuestro tiempo..., queremos complacer o agradar en todo a esa persona, factores como estos hacen que nuestra pareja comience a sentirse agobiada por nosotros, y de cierta manera con estas actitudes, que para nosotros puede ser amor incondicional, nos hace que le quitemos el aire para que respire. La dependencia del otro tiene mucho que ver con la obsesión.

Cuando comienzas a pensar que como tu pareja o esa persona no hay otro(a) en el mundo, es cuando te pierdes. Hay muchas personas allá afuera que pueden ser hasta mejores... nunca iguales, pero si mejores. Tienes que tomar el riesgo y quitarte la venda que tú mismo(a) te has puesto en los ojos para que veas que, incluso a tu lado o cerca de ti, puede que haya una persona que está dispuesta a todo por estar contigo - pero tú estás en tan extasiado(a) con tu pareja o con la persona que idealizas, que no ves ni valoras lo que tienes.

La sexualidad es uno de los mayores motivos de obsesión que existe en el mundo -a mi manera de ver las cosas-, si bien la sexualidad es importante en una relación de pareja, no es fundamental para que funcione... y la mayoría de la gente en este planeta fija su vida de pareja en el sexo. No hagas lo mismo a menos que quieras dañarte y sufrir.

La obsesión en el amor se caracteriza por el intento de control de la relación y de la pareja o persona idealizada, que representa un objeto más de propiedad del sujeto.

La obsesión en el amor no es amor, consiste más bien en tener a alguien seguro para usarlo. No hay nada peor en el amor que convertirlo en una cárcel por el miedo a perderlo.

La angustia que provoca el miedo a la pérdida es la falta de fe, porque para amar a alguien de verdad hay que tener fe en si mismo, y para tener fe hay que tener coraje, ser capaz de correr riesgos, estar dispuesto a soportar el dolor y la desilusión como parte de la vida y a comprometernos sin garantías.

El que se obsesiona considera a la seguridad como elementos esenciales en la vida, donde las posesiones, así sean emocionales, son su prioridad, sin darse cuenta que también él es un prisionero.

La fe en la vida y en los otros se adquiere cuando uno mismo es digno de fe. Respetarte a ti mismo implica respetar las decisiones de los demás. Nadie te pertenece. Si alguien no quiere estar contigo así sea tu pareja, el respetar esa decisión, hace que comiences a amarte a ti mismo.

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