MI BIOGRAFIA

martes, 21 de octubre de 2008

EL VIAJE HACIA VIDAS ANTERIORES

Por primera vez, y en un marco de seriedad, el tan sonado tema de la reencarnación es abordado desde otra perspectiva. Y como una poderosa ola que recién comienza a gestarse en los Estados Unidos y Europa, se habla ya de que casi toda persona (con adecuado método inductivo, desde luego) está capacitada para viajar hacia sus vidas anteriores y resolver, simultáneamente, el origen de ciertas fobias, miedos, aversiones, insomnios y otros desórdenes psíquicos.

Según se cree en la actualidad, tras la muerte la materia humana se transforma en energía pura y puede cambiar a nuevos estados corpóreos manteniendo en su registro mnémico (o sea la memoria) "elementos" de su estado anterior. Albert Einstein solía angustiarse con una misma pregunta: "¿Adónde va la cantidad de energía que parece abandonar el organismo? Esta, creo, es una de las preguntas esenciales del hombre", reflexionaba el sabio.

Ocurre que el material genético, almacenado en los cromosomas, funciona como un banco de datos que alberga información de millones de años de evolución y la memoria de toda la especie. Pero entonces ¿Por qué no recordamos las vidas pasadas?
Algunos científicos aseguran que existe una ley universal de causa y efecto que actúa sobre estos recuerdos para salvaguardar la integridad emocional y mental del individuo, bloqueando la conciencia frente a ellos. Esta ley parte de la premisa de que la energía humana adquiere distintas representaciones materiales para cumplir con un ciclo evolutivo común a toda la especie.


ETAPAS DE LA REGRESION
Reclinado sobre un sillón o diván, el terapeuta o guía consulta al paciente que desea indagar de sí mismo. Generalmente, la respuesta suele ser "simplemente me gustaría saber quién era antes". Se le ofrece entonces un menú de posibilidades. Es decir: diversos campos entre los que se pueda elegir. Como muestra, se cita la exploración de la relación en una vida con un familiar, el descubrir una vida en la que se potenció una determinada habilidad o el develar el origen de un miedo irracional.

Tras la elección de, por lo menos, dos campos de interés, el guía debe averiguar cómo se siente el paciente ante la idea de la hipnosis. La mayoría de las personas manifiestan temor ante la posibilidad de dejarse controlar por alguien. La primera tarea será, entonces, despejar temores y ayudar al sujeto a contemplar la regresión.

Se le explica que no perderá la conciencia como ocurre durante el sueño y que un sector de su mente (el subconsciente) queda atento y despierto frente a lo que sucede.

Comienza la inducción hipnótica. Se le sugiere al sujeto que cierre los ojos y concentre su estado en la respiración. Comenzará a tener una gradual circunscripción de los canales sensomotores y habrá una disminución en el ritmo de las ondas cerebrales (estado Alfa). Simultáneamente iniciarán su actividad áreas del sistema nervioso central que normalmente no son accesibles al sujeto en estado de vigilia.

Inmediatamente comenzarán a cobrar evidencia signos de su estado de profunda concentración. Se le pedirá al paciente que ponga en marcha su imaginación. Esta fase dura aproximadamente diez minutos. Posteriormente deberá imaginar que se encuentra recostado en un lugar agradable y natural y que, utilizando los sentidos uno por uno, protagoniza la escena como si realmente estuviera allí. Esto le permitirá preparar fácilmente el ingreso a la regresión.

En ocasiones, el subconsciente indica que hay cierta resistencia a la regresión. El guía intentará "negociar" con el subconsciente del viajero ofreciéndole, por ejemplo, "contemplar todo lo que ocurra como si estuviera frente a una pantalla cinematográfica". De ser necesario, esa negociación incluirá el compromiso del guía de borrar toda circunstancia traumática que el viajero pudiera no resistir al despertar. Y si hay acuerdo, el guía contará hasta diez pidiéndole al paciente que retroceda en el tiempo y el espacio a través de una escalera o un túnel. Al llegar a diez se encontrará en una temporalidad diferente, en otro lugar y en otro cuerpo, aunque seguirá siendo el mismo. Se le solicitará que las imágenes e impresiones sean claras y vívidas.

Tras avanzar hasta los hechos más significativos de la vida anterior, se lo guiará hasta la muerte, pasando al estado inmediatamente posterior a la experiencia mortal. En esta instancia se registra un desdoblamiento entre el cuerpo y la conciencia o energía. En general no produce angustia sino sensación de liviandad. En realidad, el dolor aparecerá solo si hay resistencia o excesivo temor hacia la muerte, y suele desaparecer frente al llanto que casi siempre sobreviene. Tal como sucede con las experiencias dolorosas, las personas soportan este trance de diferentes formas. La presencia del terapeuta o guía actúa en esta instancia como "cable tierra" material y tranquilizador. El viajero observa a conciencia el trauma y sabe que será posible dominarlo.

Tras recordar la vida que se deseaba observar (o reprotagonizar)y encontrar la experiencia causante de un determinado problema, se le pedirá al viajero que regrese al presente y a su estado actual, haciéndolo mencionar su nombre y dejándolo profundamente relajado. El guía contará hacia atrás desde el diez hasta el cero.

Una vez devuelto al presente, ambos comentarán la experiencia anterior. Es probable que el paciente agregue detalles interesantes, como la corrección de errores de interpretación y hasta mentiras que el subconsciente urdió cuando creía ser otro.

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